La autoestima no es quererte mucho o poco. Es la relación que tienes contigo mismo/a: cómo te hablas, cuánto te respetas, qué crees que mereces. Y se puede transformar con el acompañamiento adecuado.
→ Te cuesta pedir lo que necesitas o poner límites por miedo a decepcionar a los demás.
→ Te comparas constantemente con otras personas y siempre sales perdiendo.
→ Recibes un halago y buscas el "pero": "sí, pero podría haberlo hecho mejor".
→ Tienes una voz interior muy crítica que te habla de una forma que nunca usarías con alguien a quien quieres.
→ Necesitas aprobación externa para sentirte bien: si no te validan, no te sientes válida/o.
→ Síndrome del impostor: sientes que el éxito que tienes es "suerte" y temes que te descubran.
La autoestima se construye en la infancia a partir de los mensajes del entorno. Cuando esos mensajes fueron críticos, negligentes o inconsistentes, el niño/a interioriza "no soy suficiente". Con el tiempo, esa creencia se convierte en el filtro de toda la experiencia. No es un defecto — es un aprendizaje. Y lo que se aprende, se puede desaprender.
¿Qué creo sobre mí mismo/a en el fondo? Identificarlas es el primer paso para cuestionarlas y reemplazarlas por creencias más realistas.
Reconocer los pensamientos automáticos negativos y sustituirlos por pensamientos más realistas — no positivos forzados, sino honestos.
Aprender a tratarte con la misma amabilidad que tratarías a alguien que quieres. La base de la autoestima real y sostenida.
¿Necesitas ayuda con esto?
Escríbeme sin compromiso — te respondo en 24h.
Escrito por
Celeste Parra · Psicóloga General Sanitaria
COPC nº 34868 · Palma de Mallorca
Reserva tu primera sesión o escríbeme. Te respondo en menos de 24 horas.