Opresión en el pecho, mente que no para, evitar situaciones por miedo a sentirte mal... Si te resulta familiar, puede que estés experimentando ansiedad. Saber reconocerla es el primer paso para tratarla.
La confusión entre ansiedad y estrés es muy frecuente, y entender la diferencia importa porque el tratamiento no es exactamente el mismo.
Se activa ante una amenaza real y presente. Cuando el problema desaparece, el malestar suele aliviarse.
Se activa ante una amenaza imaginaria o futura. El malestar persiste incluso cuando el problema ya desapareció.
La ansiedad no solo "se piensa" — se siente en el cuerpo. El sistema nervioso autónomo se activa y produce reacciones físicas reales:
→ Preocupación excesiva y persistente por cosas cotidianas que no puedes controlar.
→ Pensamientos catastróficos o rumiantes que se repiten sin que puedas pararlos.
→ Dificultad para concentrarte o tomar decisiones, incluso sencillas.
→ Irritabilidad o sensación de estar al límite sin saber muy bien por qué.
→ Evitar situaciones, lugares o personas por miedo a sentirte mal.
→ Sensación de que algo malo va a pasar aunque no sepas exactamente qué.
La ansiedad es muy tratable. La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) es el enfoque con mayor evidencia científica y el que utilizo en mis sesiones. Es momento de pedir ayuda cuando los síntomas llevan más de dos semanas, interfieren con tu trabajo o relaciones, o has empezado a evitar situaciones por miedo.
¿Necesitas ayuda con esto?
Escríbeme sin compromiso — te respondo en 24h.
Escrito por
Celeste Parra · Psicóloga General Sanitaria
COPC nº 34868 · Palma de Mallorca
Reserva tu primera sesión o escríbeme. Te respondo en menos de 24 horas.